sábado, 8 de agosto de 2015

Estoy en este mundo

Yo sólo espero no sentir más dolor.
Esta soledad rompió todo mi corazón.
Tratando de ser aceptada en el mundo de ellos, me olvidé de mí ser, perdí mis reflejos. 
Querubines sin alas, si, querubines descuartizados, eso es lo único que puedo ver en el cielo estrellado.
Se ponen en contra mía como si yo fuera el mártir de sus pecados.
Me convierto en Jesús, besan mis manos pero no limpio pecados.
Yo, yo, yo en contra de ellos, en contra de mis amigos, en contra de mis amados.
Así fue como terminé viviendo una vida solitaria a la orilla del río en una pobre cabaña.
Ellos se acercan, yo me alejo.
No quiero ver sus sonrisas hipócritas en mi cerebro. 
No pasaré por el mismo tormento.

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